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El Yogurt

Comerte un yogurt con tu pareja puede convertirse en todo un placer.
Retira muy lentamente la tapa, mientras recuerdas a tu pareja que no tienes cuchara para comerte el yogurt, desnúdala, y utiliza su cuerpo como receptor de pequeñas cantidades de yogurt que irás comiéndote poco a poco.
Ofrécele pequeñas cantidades con tu boca.
Utiliza sobre todo sus principales zonas erógenas.
Cuando termines, proponla que te utilice a ti como cuchara.


Espejos

Puedes hacer el amor en una sala o habitación con espejos, de esa forma podrás captar los gestos y movimientos de tu pareja, convirtiendose en una esperiencia muy excitante, y aporta un elemento de voyeurismo sin que nadie más esté presente.
También puedes imaginar que estás actuando frente al público.
Las posibiliades son maravillosas para los/las más exhibionistas.
Si te cuesta verte haciendo cosas frente al espejo, puedes probar a ponerte una máscara, de esta forma el anonimato te permitirá alcanzar nuevas sensaciones de erotismo. 


Sumisión

Para muchos hombres es muy excitante tumbarse y dejar que la otra persona tome el control.
Puedes interpretar el papel de ama, mientras el hombre hace de esclavo.
Debes mostrarte inflexible, creando un ambiente de suspense y dejando claro que eres la que manda y que él está indefenso y a tu merced:
- Tapale los ojos y atale las manos con una cuerda suave, hazle saber que tiene que estarse quieto.
- Una vez a tu merced, provócalo, aumentando su excitación.
- Desátalo y ordénalo que te desnude lentamente, sin tocarte, siguiendo constantemente tus instrucciones.
Si lo hace mal, le castigarás con unos azotes.
Si lo hace bien, la recompensa será sexo.


La bandeja de frutas

- Prepara una bandeja con frutas, acompañandola con un delicioso vino muy frío.
- Podeis turnaros para daros de comer.
- Dedicate a comer y chupar el vino del cuerpo de tu pareja, puedes hacerlo con largos lametones con la lengua.
Existen muchas variantes, puedes también "pintar" el cuerpo de tu pareja con nata o miel, extendiendola con movimientos lentos y sensuales por los pezones, abdomen o la zona genital.
También puedes colocar fruta cerca de los genitales de tu pareja y comertela lentamente, de forma

LA IMPORTANCIA DE LOS JUEGOS SEXUALES PREVIOS AL COITO.

De la misma forma que la obertura, en una ópera, se ejecuta con el objetivo de poner al público en situación acerca de la acción dramática que se desarrollará posteriormente, los juegos sexuales se convierten en el preludio necesario de los amantes para realizar el coito con total satisfacción.

Esta recreación es esencial por dos razones. En primer lugar, sabemos que la respuesta femenina es algo más lenta que la masculina, por tanto, los prológos acortan la distancia entre ambos y hacen posible que la mujer quede satisfecha e, incluso, que la pareja pueda alcanzar el clímax al mismo tiempo. Por otra parte, hay que tener en cuenta que, sin una debida preparación, el coito sería imposible o produciría verdaderos estragos. Durante el juego sexual, se lubrifican el orificio vaginal y el pene para combatir la sequedad y evitar así las erosiones en las mucosas genitales.

En una relación sexual es muy importante que ambos participantes sean lo suficientemente sinceros como para poder expresar al otro lo que les gusta o les desagrada, sin que ello sea motivo de ofensa. Debe existir la complicidad necesaria para pedir un cambio de conducta si es preciso. De esta forma, la pareja estará en condiciones de colmarse de gozo recíprocamente, sin caer en la rutina.


EL BESO
El beso es uno de los contactos físicos que más anhelan los enamorados y, para comprobarlo, basta hacer un recorrido mental a través del cine. El séptimo arte ha sabido captar como ningún medio ese deseo contenido que, en un momento determinado, estalla y se hace realidad para regocijo de los espectadores.

Se han escrito ríos de tinta sobre el tema.
Besar significa tocar u oprimir los labios o la boca -en los de otra persona o en alguna otra parte de su cuerpo- en señal de amor o deseo sexual. Existen diferentes clases de besos: al principio, suelen ser tímidos, juntando los labios unos contra otros; luego, a medida que se gana confianza, uno se deja llevar por el deseo y aprende a abrir la boca para jugar con la lengua del otro. Como se le quiera llamar, para casi todas las parejas es un vínculo agradable y lleno de sensaciones. No en vano, participan en él los sentidos del tacto, el gusto y el olfato.


¿QUÉ ES SER "BUENO LA EN LA CAMA"?
Para ser bueno en la cama, no es necesario haber estudiado un master, ser un contorsionista o estar preparado para correr una maratón.

Los buenos amantes se distinguen por otras facultades que están al alcance de todos, como la sensibilidad para captar los sentimientos, necesidades y gustos de la pareja y el deseo de complacerla. No se trata de demostrar nada a nadie, sino de establecer una verdadera comunicación con la otra persona.

Sobre este tema, se cree a menudo que es imprescindible la experiencia. A este respecto, habría que señalar que, si bien a medida que se profundiza en el conocimiento de la otra persona, las relaciones se van perfeccionando, también es cierto que dos jóvenes pueden ser «buenos» ya en sus primeros encuentros si se gustan, se desean y están dispuestos a satisfacerse mutuamente. Es preciso tener claro que no se trata de pasar un examen, simplemente una buena relación sexual es aquella que satisface a quienes participan en ella, no existen reglas fijas, puesto que cada persona siente de un manera diferente, por tanto lo bueno para unos puede no serlo para otros.

Por último, conviene tener presente que el éxito en una relación sexual no sólo dependerá del comportamiento que ambos miembros de la pareja tengan en ese momento concreto, sino también de la relación que tenga con esa persona y consigo mismo. Puesto que quien tiene una mala relación con su cuerpo, hasta que no la supere, seguramente no podrá disfrutar plenamente de una relación sexual.


¿HAY POSTURAS MEJORES QUE OTRAS PARA EL COITO?
Se sabe que, con el afán de vencer la rutina, hombres y mujeres han inventado infinidad de posturas desde los tiempos más remotos, pero no existe ningún ranking que establezca cuáles son las mejores o peores. y no existe, sencillamente porque todo depende de la percepción de cada uno. Sería absurdo elaborar una lista de posturas más adecuadas, como si se tratara de una receta universal. Como todas aportan distintas sensaciones, las mejores serán aquellas que, elegidas libre y espontáneamente, proporcionen mayor placer a cada pareja en un determinado momento de su vida.
Lo que sí es evidente es que las posturas más frecuentes varían según se trate de una cultura u otra. A continuación, hablaremos de las más habituales en nuestro entorno.

Hombre encima

Quizá la conocida como «postura del misionero», en la que el hombre se sitúa arriba y la mujer debajo, es la más popular, pero esto no significa que sea la mejor en todo momento. Las ventajas estriban en que la introducción del pene se realiza con facilidad, el hombre puede efectuar los empujes pélvicos cómodamente y permite a la pareja mirarse a los ojos y hablarse. Entre los inconvenientes, podemos decir que, por lo general, de esta forma a la mujer le cuesta conseguir el orgasmo, ya que así es difícil realizar la estimulación del clítoris. En cambio, cuando el órgano eréctil femenino se ha estimulado previamente, el deseo de esta postura se acrecienta.

Mujer encima

La contrapartida de la anterior es el hombre echado sobre su espalda y la mujer tendida o sentada sobre él, cara a cara. En esta postura, la mujer controla mejor sus movimientos, llevando el ritmo del acto sexual. Por su parte, el hombre, puede acariciar libremente los pechos de la mujer. Lo más atractivo de esta posición es su cualidad de prolongar el placer de ambos amantes, ya que el hombre es capaz de controlar mejor el momento de la eyaculación. Posiblemente este es el motivo de su popularidad entre los países con tradición en el arte de amar.

Ambos de lado, cara a cara

Es muy relajante para ambos miembros de la pareja, ya que ninguno tiene que aguantar el peso del otro y, además, deja mucha libertad para los juegos previos. La penetración en esta postura es más compleja y, normalmente, los movimientos pélvicos no suelen durar mucho tiempo pues el pene se sale de la vagina con facilidad.

Penetración por detrás

Existen diversas variantes, pero la más habitual es la que sitúa al hombre recostado de lado detrás de la mujer, también echada de lado. En éste caso la mujer puede estimularse acariciándose el clítoris, ya que tiene mucha libertad de movimiento, o es el hombre quien lo hace mediante caricias en el clítoris y los pechos. Es una postura muy satisfactoria para ambos miembros de la pareja.
La variedad de posturas es grande, existen tantas como la imaginación lo permita, incluso suele suceder que en una misma relación sexual se hagan varias; de todas maneras, conviene recordar que no existen reglas fijas para el placer sexual, cada persona tiene su particular forma de gozar y es ella misma quien debe descubrirla. Obviamente las posiciones que permitan el roce del clítoris y al mismo tiempo una penetración profunda del pene serán más satisfactorias para ambos.