Follando y hablando con el marido.

 

En el coche con el nuevo amante y su marido en casa.

 
Les voy a relatar algo que me sucedió hace ya unos años, un día fui a tomar algo a un pub de Pablo Rada, en Huelva, estaba en una mesa del bar, tras cruzarnos varias miradas, una pelirroja se acercó hacia mi mesa, con una voz sensual me dijo hola, le respondí y la invité a sentarse, empezamos a conversar de varias cosas. Me dijo que se llamaba Nina, tenía 23 años, pelirroja, ojos claros, sus pechos normales pero apetecibles, un culo sublime, labios gruesos, una chica bastante buena. Hablamos un rato más, y acto seguido, le dije que si quería que fuéramos a dar una vuelta en mi coche, ella me dijo que estaba casada, le indiqué que daba igual, y ella aceptó el viaje. Ya en mi coche, puse música flojita y romántica, creando un buen clima, y busqué un lugar apartado de la ciudad donde estacionar. Tras estacionar, le dije si quería que le diera masajes en los hombros, ella asintió con la cabeza, fue un pequeño rato, suficiente para encenderla totalmente, nos miramos y sin decir palabra nos empezamos a besar apasionadamente, nuestras lenguas se buscaban desesperadamente, besaba muy bien, mi pene se puso duro, empecé a bajar mis manos tocando sus pechos sobre su blusa, ella no dijo nada, se relajo sobre el asiento de atrás del coche, y seguimos enrollándonos, era como si fuera la ultima vez que besaríamos a alguien. A continuación, le quité su vestido, quedando en ropa interior, continué acariciando sus tetas, ella comenzaba a gemir, posteriormente, le quité el sujetador, y dejando de besar su boca, pasé a dedicarme a besar sus tetas.
Sus senos estaban riquísimos, estaba como loca, me empecé a dar cuenta que era algo ninfómana, seguí bajando con mi lengua, hasta llegar a sus braguitas, las cuales le quité inmediatamente, quedando desnuda en el asiento, mirándome como una perra en celo, demandándome que no parara, envié unos de mis dedos a su coñito, ella gimió de placer, ella disfrutaba, al rato, y al ver que a la puta le gustaba, le introduje el segundo dedo, y a continuación el tercero, nos estábamos enrollando, y tenía tres dedos perforando su coño. A la puta le encantaba, se reclinaba en el asiento de placer, sus gemidos eran deliciosos, hacían calentarme mas de lo que estaba, ella me rogaba que la perforase con los dedos más rápido, yo le di la satisfacción, y empezó a gritar que no aguantaba más, Nina no se aguantó y terminó bañando mis dedos de sus jugos.
Velozmente, me agaché, y comencé a chuparle su coño, ella gemía de placer, estaba alborotada, gritaba cosas tales como, mmmmm siiii, chúpamela asiiii, mmmmm me encanta, ahhhhh que ricooooo, arrodillado le lamía su vagina, con mis deditos habría su hueco y buscaba su clítoris, la zorra no paraba de sollozar, estaba a punto de correrse de nuevo la muy perra, le introduje dos dedos, y empecé a taladrarla, y mi boca se recreaba en su clítoris, ella chillaba de placer, mmmm siiiii que bien me lo chupas, mmmm voy acabar, me vengoo, ahhhhh, siiiiii, me corro, y tras esto soltó otra vez su aguilla.
Le pregunté a la putita si le había gustado, y ella con una gran sonrisa me respondió que le encantó, y me pidió que la follase. Le repliqué que por supuesto que lo haré, pero antes, me la iba a chupar, a ver como se le daba a la perra, sin decir mas, me baje el pantalón y deje al aire mi verga dura, ella al verla, se abalanzó sobre mi polla, y empezó a mamármela. Yo estaba disfrutando de lo lindo, y la arengaba, mmmm Nina, chúpamela así, métetela toda en tu boca, que tus labios carnosos rodeen mi polla. Ella me complacía, pero ella también se deleitaba de la situación, trataba de hacerlo lo mejor posible, la zorra se esmeraba, se la metía hasta la garganta, para después limpiarme el glande con la lengua, yo seguía arengándola, te gusta verdad puta, que bien la chupas, despacito perrita, asiiiii mmmmmm. Ella tenía una gran cara de felicidad , y cuando podía decía, mmm siii, me encanta, que rica polla tienes, me gusta, esto me gusta mucho. La agarraba de los pelos y la guiaba al chuparla, la perra me pasaba su lengua por mi tronco, se metía la cabeza, después todo hasta la garganta, se la tragaba entera, estaba a punto de acabar, pero no le dije nada, la trinqué bien fuerte de la cabeza y la empujé hacia mi verga, toma mi leche puta, la leche la sorprendió, no tuvo mas remedio que tragársela toda, una vez que no había más, la limpió completamente, dejándomela algo dura nuevamente. Después de un momento, me acosté sobre ella para ahora follarla, ella gritaba como loca, vamos métemela, follame, tras esto, empecé a penetrarla, entró fácilmente, estaba mojadísima la puta, empecé a pillármela a un ritmo bestial, sin parar, bien salvaje, como a las putas les gusta, tras un rato, cambiamos de postura, se puso a cuatro patas, y empecé a penetrarla por detrás. Cuando estaba siendo empalada por su coñito, sonó el móvil, ella en principio pasó, pero al ver la insistencia lo tomó, era su marido, yo no paré de penetrarla, y ella hablaba con su marido, y a veces se le escapaba un pequeño gemido. Su marido le preguntaba que porque aun no había llegado, ella le dijo que ya iba de camino con unas amigas a casa, que estaba llegando. Yo seguía perforándola una y otra vez, como si fuera un pozo petrolífero, seguía calándola. Empezaron a hablar de cosas intimas, aunque ella quería cortarlo, y así lo hacia cuando podía, pero el continuaba dándole conversación, la voz de ella se entrecortaba a veces, y supongo que el marido le preguntaba por lo que le pasaba, ella entre pequeños gemidos le decía que estaba un poco ronca. Al fin pudo colgar, me dijo que era un cabrón, que casi le cogía el marido, yo no le eché cuenta, y continué agujereándola, y diciéndole cosas tales como, te gusta que te follen así, verdad zorra, toma perra, toma putita. Nina se agarraba uno de sus senos con fuerza, cada vez que mis huevos tocaban sus nalgas se apretaba más el seno, sentía cómo su cuerpo vibraba ante cada una de mis embestidas, su cara representaba la viva imagen de la lujuria contenida, estaba gozando como una autentica zorra. No pude contenerme más y me corrí con saña en su coño, casi hasta reventarlo, ella no pudo reprimirse más y gritó de placer mientras se corría a la vez, fueron unos segundos increíbles. Al final se la saqué y me quedé sentado, descansando un momento, ella estaba allí retorciéndose. Tras un rato, la noche llegó a su fin, nos vestimos y la acompañé hasta su casa.


Autor: Fary
 

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