Infidelidad en el garaje.

 

Un garaje, un coche apartado, hace falta decir más?

 
Hola, voy a contarles algo que me ocurrió el verano pasado, y el único motivo que puedo dar del porque ocurrió es que 10 años de matrimonio hacen que este se convierta en algo bastante monótono.
Me llamo Carlos tengo 35 años y trabajo en un despacho donde ejerzo de economista en el centro de Palma de Mallorca, físicamente no estoy mal, mido 1,78 y hago bastante deporte, y como ya he dicho, llevo 10 años casado, y la verdad es que aunque quiero a mi mujer, mi vida familiar se ha vuelto algo monótona y aburrida.
Isabel tiene dos años menos y este verano su marido y ella abrieron un local para la venta de muebles de cocina en el mismo edificio donde yo tengo el despacho, aunque su marido siempre esta en el polígono donde se fabrican estos muebles.
Isabel y yo ya nos conocíamos ya que somos del mismo pueblo, aunque solo eso conocidos. Ella es bastante bonita, mide 1,74 y pesa 57 kg. tiene un cuerpo de lo más apetecible ya que después de tener a su hija empezó en un gimnasio al que todavía acudía hasta que empezó a trabajar.
Suelo ir a un bar cercano a media mañana a tomar algo, cuando la vi a través del cristal se me ocurrió invitarla, lo cual ella agradeció bastante ya que su trabajo no era de lo mas entretenido sobre todo por las mañanas.
La verdad es que conectamos enseguida, y se estableció entre los dos una especie de complicidad en la que ambos nos contábamos nuestras monótonas vidas, a la vez que establecíamos un juego de lo más excitante con frases de doble sentido en el que uno trataba de provocar al otro.

Un día estaba ya en el garaje dentro del coche para irme para casa, cuando se abrió la puerta de la escalera y apareció ella con un vestido veraniego con tirantes ajustado al cuerpo y la falda más suelta, que se trasparentaba bastante ya que tenia la luz de la escalera detrás, vi a Isabel que se dirigía hacia su coche, le di las luces a modo de saludo, y se acerco y hablamos un poco, al estar yo en el coche y ella inclinada podía ver perfectamente su sujetador a través del escote, algo de lo que ella se dio cuenta. , y retomando el hilo de una conversación de hacia unos días en la que ambos nos habíamos reconocido el tiempo que hacia que no lo hacíamos en el coche con nuestras respectivas parejas y el morbo que nos proporcionaba el temor a ser descubiertos le dije. Te presento a mi coche y todavía es virgen, a lo que ella contesto que el suyo también y estaba mas apartado. Pregunte si podía acompañarla con una mirada que ya dejaba ver a las claras mis intenciones y me dijo que sí. Su coche es un todoterreno y esta en un rincón del garaje, cuando estaba buscando las llaves del coche dentro de su bolso la cogí por la cintura y empece a besarla muy suavemente, mientras ella se dejaba hacer, aquel tierno beso fue ganando intensidad y nuestras lenguas empezaron a jugar en la boca del otro, mientras la apretaba contra el coche para que notara mi bulto que ya estaba a estas alturas bastante desarrollado, continuábamos besándonos cuando se apagaron las luces del garaje y nos quedamos solo con las de emergencia, empece a acariciarla suavemente sobre la ropa levantando la falda y acariciando su trasero, mientras juntábamos nuestras lenguas jugando con ellas, dando pequeños mordiscos, y explorando cada rincón de nuestras bocas. Conseguí bajarle un tirante del vestido y empece a comerme uno de sus pechos, primero sobre el sostén, babeándolo e intentando apartarlo con la lengua para poder llegar a sus pezones que se notaban rígidos y duros, ella levanto una pierna y se colgó de mí, la tenia totalmente aprisionada contra el coche, me cogía de la cabeza y me la aplastaba contra sus pechos, mi mano le acariciaba el trasero bajo las braguitas y de vez en cuando se deslizaban hacia su sexo que estaba ya totalmente húmedo, la embestía con la ropa puesta y los dos los disfrutábamos como locos, gemíamos y teníamos la respiración totalmente. De pronto se encendieron las luces del garaje y oímos como se abría la puerta del ascensor, permanecimos escondidos detrás del coche, ella se había soltado enseguida de mí y se había girado para poder ver y esconderse mejor detrás del coche. Vimos como una de las vecinas se dirigía a su coche, yo llevaba un calentón de miedo y no podía esperar, la agarre por la cintura y empece a comerle el glóbulo de la oreja, sobando sus pechos, besando su nuca, introduciendo mi mano por el escote acariciaba y pellizcaba sus pechos, ella se había cortado un poco e intentaba separarse o pararme sujetándome las manos, a todo esto la vecina ya estaba en su coche y largándose, le levante la falda y me agache le empece a besar las nalgas dándole pequeños mordiscos, intente masajearle su sexo sobre las braguitas, y me lleve una sorpresa al notar que llevaba salvaeslip, "¿ Y con esto me sentías antes?" Le pregunte, ella contesto con una sonrisa "hace tiempo que lo llevo soñando, pero tranquilo no tengo la regla", aquello me sonó a una invitación e instantáneamente le baje las braguitas salvaslip incluido y con las luces del garaje todavía encendidas pude apreciar el contraste de sus blanquísimas nalgas con sus morenas piernas las volví a besar y ella se inclino un poco facilitándome el que pudiera oír sus gemidos, deje de oírla respirar y se puso totalmente rígida apretando los dedos y la lengua que en esos momentos se encontraban en su interior, pasaron unos segundos exquisitos en los que no osaba moverme por miedo a romper el encanto, finalmente se relajo y empezó a recuperarse, se dio la vuelta, "hay que darse prisa debo ir a recoger a Cristina", me tiro de los pelos obligándome a levantarme y me beso con lo cual compartimos todos los jugos de su anterior corrida ya que yo todavía tenia la cara totalmente empapada de ellos, con la otra mano me desabrochaba el pantalón y me saco el pene deslizaba su mano por el hasta llegar a los huevos, y me masturbaba, "penétrame" me dijo, no hizo falta que lo repitiera, la levante contra el coche, me abrazo con las piernas y esta vez sin ningún impedimento, la fui soltando despacio sobre mi polla totalmente tiesa de forma que quedo ensartada en ella, nos besábamos para no gritar y empezamos un violento vaivén que nos llevo a ambos al orgasmo de forma simultanea en poco tiempo, me corrí en su interior mientras nos mirábamos a los ojos y nos besábamos, cuando acabe estaba totalmente empapado en sudor, y tenia la respiración como si acabara de subir un puerto de montaña durísimo, ella no se soltaba y podíamos oír como caían gotas de semen al suelo, de pronto se rompió el hechizo, y volvimos al mundo real, volvió la "Isabel madre" y a la vez que se soltaba, se arreglaba el vestido, y empezaba a recoger del suelo las braguitas, el bolso y un par de cosas que se habían salido de su interior, me dijo, "Siento tener que irme así, pero tengo que ir a recoger a mi hija ahora mismo o llegare tarde".
Entro en el coche y cuando ya estaba por irse, con una gran sonrisa me dijo "la próxima vez serás tu quien se este quieto".
Al día siguiente hablamos detenidamente de lo que había ocurrido, ninguno de los dos había sido nunca infiel a sus respectivas parejas, y nos sentíamos algo culpables, lo cual es probablemente la razón por la que les escribo este relato, pues necesito contárselo a alguien y no puedo.
Sin embargo, a pesar de todo, coincidimos en que estuvo muy bien y no teníamos porque dejarlo de momento, aunque siendo más discretos, pues consideramos que esta primera vez fue una locura ya que cualquiera podría habernos visto, y hubiéramos hecho mucho daño a nuestras parejas. Ojos que no ven ...

Autor: Kar_losss
 

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