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Cogida mientras el marido espera.. |
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Me tengo que ir me dice un tanto nerviosa, mi marido ya llegó por mí. |
| Me tengo que ir me dice un tanto nerviosa, mi marido ya
llegó por mí- Espera un momento, dame solo un beso de despedida. –No ya es
demasiado tarde- replica con un tono de voz que denota la ansiedad y el
deseo de quedarse y el temor y la culpa de engañar a su marido. –Bueno
déjame avisarle que voy a tardar unos minutos mas, pero sólo un beso-. Si,
sólo un beso le contesto en voz baja, pero mis pensamientos llenos de
calentura, de acariciar esas nalgas tan preciosas, de besar sus labios ....
pero no los de su boca, sino los inferiores, esos que seguramente en este
momento están llenos de jugos que mojan su tanga, de besar esos pechos
pequeños pero con unos pezones rosados que se encienden al menor contacto de
mi lengua. Supe que la cogería hoy.. cuando la vi entrar por la mañana la
oficina, con su falda corta roja unos 15 cm arriba de sus rodillas, sus
piernas hermosas moviendose sensualmente. Cuando me acerque a saludarla pude
aspirar su perfume inconfundible, fue un beso en su mejilla muy discreto,
muy puro, de dos compañeros de trabajo. En un breve instante en que nadie
nos veía deslice mis manos por su cintura y por su nalgas hermosas.... mmmmm
le dije traes tanguita. –Si, es la que te gusta- me respondió con una
sonrisa coqueta. En ese momento supe que hoy le tocaba cogida..... pero no
sería una cogida normal, como las tantas que ya llevaba en ese mes. Tenía
que ser con su marido esperando por ella, como siempre lo hace desde hace un
año que entró a trabajar a mi oficina. Vendrá por ti tu marido hoy, le
pregunte.. –Si me contesto, como siempre, dice que no quiere que nadie me
falte al respeto con esta falda que traigo. Si, le dije, estoy de acuerdo
con él. Pero mi mente pensaba como estaría su conchita en ese momento,
depiladita, como le he dicho que me gusta, con un pedazo de tela roja (sabía
que era una tanga roja) cubriendo apenas sus labios preciosos, con unos
cuantos vellitos sobresaliendo por los lados, y por atrás, mmmm que delicia,
ese pedazo de tela tan pequeño metido en lo mas profundo de sus nalgas,
cubriendo apenas ese culito que tantas veces he tocado. Todo esto pensé
cuando se alejó hacia su escritorio y vi su cuerpo perfecto por atrás, vi
sus nalgas moverse de un lado a otro, con la tanga bien dentro de ellas. Me
quedé parado un momento, llegó su escritorio, se sentó en su silla, su falda
roja se deslizó automáticamente hacía arriba y ella separó sus piernas lenta,
muy lentamente, en ese momento pude ver perfectamente el pedazo de tela que
me había imaginado previamente, ahora lo vi, no cubría casi nada, mas bien
se encontraba metido en medio de sus labios vaginales, que vista mas
preciosa, hoy te toca cogida pensé nuevamente. Que marido pense, que nadie
le falte al respeto ja ja ja. Durante toda la mañana no hice mas que pensar
en esa conchita hermosa, recordé su olor, recordé su sabor, recordé cuantas
veces había separado sus tanguitas para llegar a su culo y frotarlo
lentamente e introducir mis dedos inquietos en el. Recordé cuantas veces
ella se había comido mi verga con esa boca tan pequeña, con esa lengua tan
inquieta, todo eso mientras su marido esperaba pacientemente por ella. Todo
esto recordaba cuando ella me dijo que su marido había llegado por ella,
eran las 2 P.M. y escuché por fin decirle -mi amor, espérame sólo 5 minutos,
tengo que terminar un texto muy importante, no tardo. –Si respodió el- te
espero, no te preocupes. Si, no tardes mamy agregó su pequeño hijo que
acompañaba al papa. Cuando entró nuevamente a la oficina su cara había
cambiado, estaba ruborizada, con ese color que ya sabía denotaba excitación,
lujuria, sentimientos encontrados, el deseo y la pasión enfrentados contra
el deber y la moral. -No puedo quedarme- insistió también viene mi hijo, no
le puedo hacer esto. Bien, sólo dame un beso y te vas... Lentamente la
acerqué a mi, la abracé tiernamente, y uní mi boca con la suya, sentí sus
labios temblar. Sabía que la clave estaba en sus pechos, ella pierde toda
resistencia cuando sus pechos son mamados con intensidad. Mientras seguía
besandola, acaricié su cabello, su cuello, bajé a su espalda, ella se
estremecía, bajé a sus nalgas, las tomé con mis dos manos, estaban
deliciosas, nuevamente sentí su tanga mmm que placeres tiene la vida pensé.
Así, de pié desabotoné lentamente su blusa, sus pechos cubiertos apenas por
su bra aparecieron ante mis ojos, los besé lentamente, primero el izquierdo
como siempre le gusta, chupé su pezón que de inmediato respondió a al
estímulo, mis manos regresaron a sus nalgas, bajaron aún mas hasta sus
muslos desnudos que temblaban y luchaban por mantenerla de pie. Poco a poco
mis manos subían debajo de su pequeña falda, de reojo miré el reloj que
colgaba en la pared, las 2:10 PM. Podía escuchar la voz de Arturito en la
sala diciendo, papi ¿porque tarda tanto mi mamá? Tengo hambre, ya me quiero
ir a casa. Hijo, mamy tiene mucho trabajo aún y tenemos que esperar un poco.
Ella no escuchó nada, tenía sus ojos cerrados, concentrada sólo en sentir
como sus pechos eran devorados por mis labios, como mi lengua recorría cada
centímetro de su piel, como mis manos estrujaban sus nalgas desnudas, como
se introducían en medio de ellas tratando de encontrar el pedazo de tela
sepultada en medio de ellas. Su pequeña falda estaba ya enredada en su
cintura. Su blusa completamente abierta, sus pechos completamente fuera de
su bra. Después de 10 minutos de besos y caricias sólo se escuchaban sus
gemidos entrecortados, su voz susurrándome, cógeme mi amor, cógeme, cógeme.
Pero ya es tarde y tu marido y Arturito te esperan, no me importa, replicó-
cógeme, cógeme. Pensé, mmmmmm casi esta a punto, deslicé mi mano hacia su
conchita, tal como me la imaginé por la mañana, la tela húmeda, empapada en
líquidos metida en medio de sus labios, la hice lentamente aún lado, pude
tocar ahora su clítoris inflamado, lo froté un y otra vez, mis dedos
exploraron toda su cuevita, estas muy rica – le dije- si cógeme seguía
repitiendo. Sin dejarla de abrazar, la conduje hacía una silla, me senté y
ella seguía de pie, aún con los ojos cerrados, sus pechos fuera, su falda
arriba, su tanga aún lado y sus labios pidiendo ser besados, sus piernas
temblaban aún mas. La fui acercando lentamente, incliné mi cabeza y su
conchita quedo a unos centímetros de mi boca, aspiré lentamente todo ese
rico aroma, el aroma inconfundible de su conchita, acerque mi lengua a sus
labios, a su clitoris, lo mimé, lo besé, lo chupe, lo lamí, lo mordí, metí
mi lengua lo mas profundo de sus labios, percibí ese sabor saladito
característico, mientras mis manos acariciaban su culito y un dedo estaba ya
dentro de el. Ella estaba enloquecida, se retorcía, su respiración era
agitada, El tiempo volaba, cuando al fin pude respirar un poco eran las 2:35
PM. Recordé a Arturito y al marido, debo darme prisa pense. La giré
lentamente, que vista tan mas maravillosa ese par de nalgas perfectas, con
la tanga en medio, con Arturito y el marido a tres metros esperando
pacientemente que terminara de comerme a su esposa y mamy respectivamente.
Hice lentamente la tanga aún lado, ella sólo temblaba y esperaba, poco a
poco las nalgas fueron bajando, la punta de mi verga toco sus labios, los
sentí inundados, haaaaa exclamó ella con un grito de placer que había estado
esperando, métemela, cógeme dijo nuevamente..... rápidamente el resto de mi
verga desapreció completamente, fue devorada por esa cuevita maravillosa y
húmeda, quedó sepultada dentro de lo mas profundo de su ser, pude sentir
ahora sus nalgas redondas sobre mis mulos, pude sentir como sus jugos
mojando parte de ellos, me quedé un instante sintiendo cuan profundo en su
interior me encontraba, y pense – Arturo que rica esta tu mujer... que rica....
Unos segundos después empezó el subir y bajar, lentamente en un inicio,
después mas a prisa, podía olor el aroma de su conchita húmeda, podía
escuchar el plop plop plop que hacía la cabeza de mi verga cada que iniciaba
su recorrido hasta el fondo de sus entrañas, podía escuchar el plat plat
plat que hacían sus nalgas al chocar con mis muslos, pero sobre todo podía
ver su espalda perlada de sudor, con la falda anudada en su cintura, con las
tiritas de tela de su tanga alrededor de ella, y luego ese ensanchamiento
fabuloso que nos enloquece a todos los hombres y que culminaba con ese par
de nalgas de piel tan delicada, con ese valle que queda en medio de ellas y
en el fondo de el podía ver ese círculo estrellado de su precioso ano....
Pensé ese culito tendrá que esperar, porque ya no podía mas, sentía que era
cuestión de unos segundos, unos movimientos más y toda la cuevita de la
esposa de Arturo sería inundadas de una leche caliente. Ella estaba también
por terminar, sus piernas temblaban aún mas, sus haaa , haaa eran cada ves
mas fuertes, aún hubo tiempo para que hiciera alguno movimientos circulares
con sus caderas, y luego nuevamente mas movimientos de arriba abajo, ya no
puedo massssssss le dije y ella lanzó los haaaa mas profundos y placenteros
que le había escuchado.... mi verga despidió toda la leche caliente
acumulada de la excitación de todo una mañana, de saber que me habíamos
cogido maravillosamente mientras Arturo y el niño esperaban plácidamente que
termináramos. Arturito ¡¡¡¡ dijo bruscamente, ¡¡ ¿que hora es? Ambos miramos
el reloj 2:50 PM. Nooo dijo en un todo desesperado, volviendo al mundo
real,,, Arturo me va a matar ..... rápidamente se incorporó y gotas de leche
blanca escurrieron por sus muslos... me tengo que limpiar me dijo..... No,
le dije ya es my tarde vete así y en tu casa te limpias.. pero se va a dar
cuenta replicó, no se da cuenta . Bueno dijo, se acomodó la tanga que ahora
quedó completamente húmeda por sus jugos y la leche que continuaba fluyendo
del interior. Se bajó la falda que apenas cubría toda esta humedad, tomo su
bolsa y se despidió con un beso a la distancia..... Espera... le dije, ¿que
pasa?, Déjame saludar a tu marido y a Arturito no vayan a pensar que soy una
persona mal educada, y ambos nos dirigimos a la pequeña sala de espera de la
oficina. El niño se había quedado dormido y despertaba en ese momento, hola
mamy-dijo, y Arturo leía una revista de autos, al vernos me saludo
amablemente estrechando mi mano aún con el aroma de la conchita y culito de
su mujer... Que tal Sr.. ¿como esta? Yo muy bien ¿y usted? Bien me dijo, acá
esperando que terminara mi esposa. Que bien le dije, ¿que lee? Una revista
de autos, mire había de ver que chicas me dijo enseñándome una pagina a todo
color en donde dos bellas modelos en shorts diminutos posaban alegremente.
Yo prefiero a las mujeres de la vida real, le dije.. mientras los tres se
despedían nuevamente. Que les vaya bien, cuide mucho a Tere le dije, Claro
me contesto, pero eso no es necesario, ella se porta muy bien . Pude ver aún
parte de las nalgas que se movían coquetamente, con esa cintura tan pequeña
ahora rodeada por el brazo de este abnegado esposo y antes de salir
finalmente por la puerta la mano discreta de Tere diciéndome bye.... Pense,
ese culito va a tener que esperar unos días más. Uff por estar pensando en
culitos olvidé que había prometido pasar a la oficina de mi esposa para
comer con ella ............. Espero que no se la hayan comido a ella también
...... Todos los comentarios serán bienvenidos, si quieren saber mas
detalles de lo que ha pasado, escribir a mi correo Autor: sur9983 |
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