Taller de reparaciones.

 

El camionero empezó a levantarme la falda y de un estirón me arrancó las...

 
Soy administrativa en una empresa de transportes, esta empresa también tiene un taller de reparaciones y todos los días vienen hombres que pasan mucho tiempo solos en la carretera. En conclusión soy la única mujer en esta empresa, el resto son todo hombres. Tengo 28 años, unas tetas algo grandes y un culo duro y respingón. Siempre voy muy marcada, me gusta que los hombres me coman con los ojos, y se queden mirándome las tetas y deseando tocarme el culo. A mí me gusta provocarles, paso entre las herramientas y los motores acercándome al operario que esté trabajando, restregando mi culo en su paquete, siempre poniendo la excusa de que no tengo espacio para pasar. A ellos les gusta y noto como se acercan más a mí mientras sus pollas se ponen duras. Todo esto era mi rutina diaria, hasta que un día me centré en dos de los operarios, ya me había restregado varias veces en ellos, incluso a uno de ellos le sobe por unos segundos la polla haciéndome la despistada. Cuando llegó la hora de cerrar el taller, yo salí de mi despachito, fui hacia la persiana para marcharme pero la encontré cerrada. Fui a dar la vuelta para coger las llaves cuando me encontré con los dos operarios, vestidos con el mono y llenos de grasa. Les pregunté porque estaba cerrada la puerta y entonces detrás de mí apareció uno de los camioneros y me agarró de la cintura. Me sujetó fuerte y mientras me estrujaba las tetas con una mano, con la otra me levantaba la falda tocándome el culo. Notaba su polla dura en mi culo y me decía susurrándome: te vamos a follar.... Aquello me puso muy caliente y al mismo tiempo me puso nerviosa, no sabía lo que me iban ha hacer, pero la situación me ponía muy cachonda. Me empujó contra una mesa de trabajo y yo quedé allí doblada de cintura para arriba y sobre la mesa boca abajo. El camionero empezó a levantarme la falda y de un estirón me arrancó las braguitas, le oía decir: zorrita, vas a tener polla hasta que te canses. Los otros dos operarios se habían bajado el mono y sacaron sus pollas, me cogió cada uno de una mano para que no me moviera. Yo tenía esas pollas cerca de mi cara y cada vez estaba más caliente. El camionero que estaba detrás de mí ya se había bajado el pantalón y jugueteaba con su polla, mientras me metió la mano en el coño y empezó a tocarlo con brusquedad. Yo me quejaba y le decía que con cuidado, pero él entonces me daba un cachete en el culo y decía: ¡¡cállate zorra!!Esa brusquedad me ponía más caliente, él se dio cuenta y dijo: chicos, la guarra se esta poniendo caliente....los otros chicos habían empezado a tocarse las pollas, mientras me desnudaban de cintura para arriba. Finalmente quedé desnuda sobre aquella mesa, el camionero jugaba con su polla en mi culo, yo notaba como cada vez estaba más dura, eso me excitó más y empecé a mover el culo como pidiéndole que me la metiera. Los otros dos pasaban sus pollas por mi espalda, por mi cara, por mi boca, a después me metió un dedo y comenzó un movimiento de mete y saca también. El camionero continuaba gritando: toma polla guarra, toma. Finalmente se corrió dentro de mí gruñendo como un animal. El chico al que yo le estaba comiendo la polla estaba a punto, le pegaba lengüetazos por toda la polla, me metía su capullo y lo lamía dentro de mi boca: sigue, sigue zorra comepollas. Yo estaba disfrutando mucho con el dedo en mi culo, y ahora también me estaba comiendo el coño, chupando todos mis jugos y hacía que me corriera una y otra vez, lo que hacía que comiera la polla con más ansia. Finalmente el chico se corrió en mi boca, salpicándome la cara con su leche y yo recogiéndola con la lengua y pensando lo rica que estaba y lo que me gustaba el dedo en mi culo. Cuando pensaba que todo había terminado el camionero me susurró a la oreja: zorrita, no hemos acabado, ahora viene lo mejor....... Me asusté, el dedo ya no estaba en mi culo, de repente note una embestida salvaje en mi culo. Creí que me rompía por dentro, embestía con fuerza y sus huevos golpeaban en mi coño, los otros dos gritaban: mas fuerte, dale fuerte, rómpela. Llegué al orgasmo, un orgasmo salvaje y cuando él se corrió dentro de mí fue una sensación impresionante. Después de esto se marcharon y me dejaron allí sobre el coche, deseando que otro día se volviera a repetir pero con más hombres. Autor: Deseosa
 

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